Hace mucho tiempo atrás, caminaba por el camino de la vida, y un día vi un letrero que decía: LA TIENDA DEL CIELO. Me fui acercando, y la puerta se fue abriendo, cuando me di cuenta ya estaba parado dentro de ella. Vi muchos ángeles parados donde quiera. Uno me dio una canasta y me dijo: hijo mío compra con cuidado, todo lo que un cristiano necesita está aquí, y lo que no puedas llevar ahora te lo llevarás después.
Primero, compré PACIENCIA, AMOR estaba en la misma fila. Abajo había COMPRENSIÓN… eso se necesita donde quiera que uno va. Compré dos cajas de SABIDURÍA y dos bolsas de FE, y no me olvidé del ESPIRITU SANTO,¿Cómo olvidarme si estaba donde quiera?.
Me paré a comprar FUERZA Y CORAJE, para ayudarme con esta carrera que es la vida. Ya se me llenaba la canasta , cuando recordé que necesitaba GRACIA, y no podía olvidar la SALVACIÓN , pues era gratis. Siendo así, traté de tomar bastante para salvarme y salvarte… llegué al cajero y le pregunté al ángel: ¿Cuánto le debo? Él sonrió y me respondió: “lleva tu canasta donde quiera que vayas”.
Otra vez le pregunté: sí, pero cuanto le debo? Él, por segunda vez sonrió y me dijo:“Hijo mío Jesucristo pagó tu deuda hace mucho tiempo”.