A las madres de Sión

Bienvenidas a mi Blog ! este es un espacio para que nos edifiquemos y fortalezcamos mutuamente al compartir experiencias espirituales y nuestro testimonio acerca de este evangelio restaurado y verdadero que conocemos. Además, son bienvenidas las ideas y las sugerencias para mejorar nuestras noches de hogar, para enseñar el evangelio a nuestros hijos y todo lo que conlleva ser las "madres de sión" , que por cierto, es una responsabilidad muy muy grande, pero que podemos llevar a cabo si no nos soltamos dela barra de hierro . Así que espero que disfruten de mi blog.



sábado, 19 de noviembre de 2011

La Caja Dorada

HACE YA UN TIEMPO, UN HOMBRE CASTIGO A SU PEQUEÑA NIÑA DE TRES AÑOS POR DESPERDICIAR UN ROLLO DE PAPEL DE ENVOLTURA DORADA. EL DINERO ERA ESCASO EN ESOS DÍAS, POR LO QUE EXPLOTO EN FURIA CUANDO VIO A LA NIÑA TRATANDO DE ENVOLVER UNA CAJA PARA PONERLA DEBAJO DEL ARBOL DE NAVIDAD. SIN EMBARGÓ, LA NIÑA LE LLEVO EL REGALO A SU PADRE A LA MAÑANA SIGUIENTE Y LE DIJO:
ESTO ES PARA TI PAPITO.
EL SE SINTIO AVERGONZADO DE SU REACCION DE FURIA, PERO VOLVIO A EXPLOTAR CUANDO VIO QUE LA CAJA ESTABA VACIA. ENTONCES LE VOLVIO A GRITAR A LA NIÑA DICIENDOLE:
QUE NO SABES QUE CUANDO DAS UN REGALO A ALGUIEN SE SUPONE QUE DEBE HABER ALGO ADENTRO?
LA PEQUEÑITA LO MIRO HACIA ARRIBA, CON LAGRIMAS EN LOS OJOS Y DIJO:
OH, PAPITO, NO ESTA VACIA, YO SOPLE BESOS DENTRO DE LA CAJA, TODOS PARA TI, PAPITO.
EL PADRE SE SINTIO MORIR, PUSO SUS BRAZOS ALREDEDOR DE LA NIÑA Y LE SUPLICO QUE LO PERDONARA. SE  HA DICHO QUE EL HOMBRE GUARDO ESA CAJA DORADA CERCA DE SU CAMA POR AÑOS Y SIEMPRE QUE SE SENTIA DERRUMBADO, TOMABA DE LA CAJA UN BESO IMAGINARIO Y RECORDABA EL AMOR QUE SU NIÑA HABIA PUESTO AHI.
EN UNA FORMA MUY SENSIBLE, CADA UNO DE NOSOTROS HEMOS RECIBIDO UN RECIPIENTE DORADO LLENO DE AMOR INCONDICIONAL Y BESOS DE NUESTROS HIJOS, AMIGOS, FAMILIA Y DE NUESTRO PADRE CELESTIAL. NADIE PODRIA TENER UNA PROPIEDAD O POSESION MAS HERMOSA QUE ESTA.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El verdadero significado de la navidad

"Entrar en el país de las maravillas donde las luces parpadeantes brillan en medio de adornos de la temporada. Desde escondites en el ático, los tesoros vienen de vacaciones para hechizar a los jóvenes de corazón. Las cajas y los moños,las guirnaldas y los adornos, que se colocan con espíritu cálido y acogedor. Las cintas y los renos, los soldados y los trenes de regreso a nuestra mente y de nuevo en las vitrinas... y casi podemos sentir la nariz apretada contra el vidrio frío y helado. Recuerdos de Santa y de paseos en trineo, la nieve cayendo
y las estrellas brillantes, traen de vuelta la emoción de una noche de insomnio de diciembre. Acaricias un osito de peluche y escuchas el sonido de una campana o el sonido de un cuerno dorado brillante. Ponte en el mundo en miniatura de un pueblo de Dickens y pasea por las calles de invierno con los compradores y los villancicos alrededor. Angeles de juguete y pequeños tambores se encuentran por debajo del árbol de hojas siempre aromáticas. En el aire flota el olor de las ramas de pino que nos lleva a un lugar mágico llamado Navidad. Todas estas cosas forman los adornos de la época, las decoraciones que nos levantan y nos animan, pero que sólo reflejan la luz de lo que brilla con más intensidad, una pareja humilde y un pequeño bebé, acostado en un pesebre - el verdadero significado de la Navidad - el motivo de la época" Greg Olsen



jueves, 3 de noviembre de 2011

El secreto es...recomenzar!

Hace poco recibí éste correo de una amiga y deseo compartirlo con ustedes...
Dice así:

                                                    

Mis amigos separados no se cansan de preguntar cómo logré estar casado 30 años con la misma mujer. Los jóvenes son los que hacen las preguntas correctas, o sea, quieren conocer el secreto para mantener un matrimonio por tanto tiempo.

Nadie enseña eso en las escuelas; al contrario. No soy un especialista en el ramo, como todos saben, pero dicho esto, mi respuesta es más o menos la siguiente: Hoy en día el divorcio es inevitable, no se puede escapar.

Nadie aguanta convivir con la misma persona por una eternidad. Yo, en realidad ya estoy en mi tercer matrimonio – la única diferencia es que me casé tres veces con la misma mujer.

Mi esposa, si no me engañó, está en su quinto matrimonio, porque ella pensó en agarrar las maletas más veces que yo. El secreto del matrimonio no es la armonía eterna. Después de los inevitables encontronazos, la solución es ponderar, calmarse y comenzar de nuevo con la misma mujer.

El secreto en el fondo, es renovar el matrimonio y no buscar uno nuevo. Eso exige algunos cuidados y preocupaciones que son olvidados en el día a día de la pareja.

De tiempo en tiempo, es necesario renovar la relación. De tiempo en tiempo es necesario volver a enamorar, volver a cortejar, seducir y ser seducido.

¿Hace cuánto tiempo ustedes no salen a bailar? ¿Hace cuánto tiempo no intentas conquistarla o conquistarlo como si tu pareja fuera un pretendiente en potencia?

¿Hace cuánto tiempo no hacen una luna de miel, sin los hijos eternamente peleando para tener su irrestricta atención?

Sin hablar de los innumerables kilos que aumentaste después del matrimonio. Marido y mujer que se separan, pierden 10 kg en un solo mes. ¿Por qué ustedes no pueden hacer lo mismo? Imagínate que estás con una nueva conquista. Si fuera una relación nueva,  seguramente frecuentarías lugares nuevos y desconocidos, cambiarías de casa o apartamento, cambiarías tu vestimenta, los discos, el corte de cabello, el maquillaje. Pero todo eso puede hacerse sin que te separes de tu cónyuge.

Vamos a ser honestos: nadie aguanta la misma mujer o el mismo hombre por treinta años con la misma ropa, el mismo labial, con los mismos amigos, con los mismos chistes. Muchas veces no es tu esposa que se está poniendo fastidiosa y vieja; eres tú, son tus propios muebles con la misma curtida decoración.

Si te divorciaras, seguramente cambiarías todo, que es justamente uno de los placeres de la separación. Quien se separa se encanta con la nueva vida, la nueva casa, la nueva urbanización, un nuevo círculo de amigos. No es necesario un divorcio litigioso para tener todo eso. Basta cambiar de lugares e intereses y no acomodarse.

Eso obviamente cuesta caro y muchas uniones se quiebran porque la pareja se rehúsa a pagar esos pequeños costos necesarios para renovar un matrimonio.Pero si te separas, tu nueva esposa va a querer nuevos hijos, nuevos muebles, nuevas ropas y además tendrás que pagar la pensión de los hijos del matrimonio anterior.No existe esa tal "estabilidad del matrimonio" ni ésta debería ser anhelada.

El mundo cambia y tú también, tu marido, tu esposa, tu urbanización y tus amigos. La mejor estrategia para salvar un matrimonio no es mantener una "relación estable", mas sí saber cambiar juntos.

Todo cónyuge necesita evolucionar, estudiar, especializarse, interesarse por cosas que jamás habría pensado hacer al principio del matrimonio. Tú haces eso constantemente en el trabajo, ¿por qué no hacerlo en la propia familia? Es lo que tus hijos hacen desde que vinieron al mundo.

Por lo tanto, descubran la nueva mujer o el nuevo hombre que vive a su lado, en vez de salir por ahí intentando descubrir un nuevo par.

Tengo la seguridad de que sus hijos los respetarán por la decisión de mantenerse juntos y aprenderán la importante lección de cómo crecer y evolucionar unidos, a pesar de los inconvenientes.

Peleas y discusiones siempre ocurrirán: por eso, de vez en cuando, es necesario casarse de nuevo, pero intente hacerlo siempre con la misma pareja. ¡¡¡Mucho éxito!!!

"Cada familia que se separa ... es un pedazo de país que se destruye"

Gracias Patricia M. Laumann ;)

lunes, 31 de octubre de 2011

Còmo Sanar Nuestras Heridas

Las perlas son muy agradables a nuestros ojos, pero es necesario conocer que son el resultado de una dolorosa herida, que ha sido transformada por el amor.

Cuando un grano de arena se introduce en una ostra, le provoca una irritante herida. Para defenderse, la ostra produce una sustancia denominada nácar, con la cual recubre y envuelve con varias capas el grano de arena que tanto dolor le está provocando, y finalmente este proceso termina formando una perla.

En mayor o menor medida, todos estamos, durante este tiempo de probación, expuestos a muchas heridas. Diariamente sentimos la flagelación de la mentira, la indiferencia, el desprecio, el abandono, las palabras y actitudes despiadadas, y una infinidad de otros “granos de arena”, que estamos llamados a recubrir con amor y transformar en perlas.

Todos nosotros, independientemente de nuestras circunstancias, estamos llamados a transformar nuestro dolor en perlas, y nunca nos faltará la necesidad de ejercitarnos en hacerlo, porque nunca nos faltará la prueba y el dolor.

Si en nuestra vida cotidiana nos encontramos con personas que tienen la apariencia de ser una ostra vacía, podemos tener la certeza de que no están en ese estado por haberse visto libres de la prueba y el dolor, sino debido al hecho de que no han sabido transformar sus pruebas en perlas de gran precio. No han tenido el amor suficiente para aplicar el “nácar” del perdón tantas veces como hubiera sido necesario, para que esa herida se convirtiera en un testimonio que refleje las virtudes de Jesucristo “en quien tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados según las riquezas de su gracia” Efesios 1:7.

BLOG SUD

martes, 18 de octubre de 2011

No nos frustremos

“Hay madres que parecen tener la capacidad y las
energías para confeccionar la ropa de sus hijos, hornear,
dar clases de piano, ir a la Sociedad de Socorro,
enseñar en la Escuela Dominical, concurrir a las reuniones
de padres y maestros, etc. Otras madres ven a esas
mujeres como modelos; se sienten incapaces y deprimidas
y al compararse con las demás se consideran a
sí mismas como un fracaso.

No debemos dejarnos atrapar por esos dañinos sentimientos
de inferioridad, que son una más de las
armas de Satanás. Muchas hermanas se exigen ser
‘supermadres’ o ‘supermujeres’, y se presionan
demasiado a sí mismas.
Hermanas, no permitan sentirse insuficientes ni frustradas
porque no puedan realizar todo lo que otras
parezcan realizar; más bien, cada una debe examinar
su propia situación, medir sus propias energías y descubrir
sus propios talentos, y entonces escoger la
mejor forma de organizar a su familia en un equipo
cuyos miembros trabajen juntos y se apoyen mutuamente.
Sólo ustedes y el Padre Celestial conocen sus
propias necesidades, puntos fuertes y anhelos. Tengan
en cuenta ese conocimiento para trazar sus planes
personales y tomar resoluciones”

Élder Marvin J. Ashton

Familias de una sola madre o un solo padre

“A las madres y a los padres solos quiero decir unas
palabras especiales de aprecio. Sus cargas son pesadas.
Lo sabemos. Sus preocupaciones son profundas.
Nunca hay dinero suficiente. Nunca hay tiempo
suficiente. Hagan lo mejor que puedan y supliquen
ayuda al Señor para que sus hijos crezcan en gracia,
en comprensión, en logros y, lo más importante, en
fe. Si así lo hacen, vendrá el día en el que se arrodillarán
y, con lágrimas en los ojos, le agradecerán al
Señor Sus bendiciones.

A ustedes, las madres que están solas, sea cual
fuere la causa de su situación presente, tengan la
seguridad de que las tenemos en el corazón.
Sabemos que muchas viven en soledad, con inseguridad,
preocupación y temor. En la mayoría de los
casos, casi nunca les alcanza el dinero; sienten
constante inquietud por sus hijos y por el futuro de
ellos. Muchas se encuentran en circunstancias en las
que tienen que trabajar y dejar a sus niños solos, sin
alguien que los cuide. Pero si les dan mucho afecto
mientras son pequeñitos, si les hacen muchas
demostraciones de amor, si oran juntos, entonces
hay más probabilidad de que sus hijos tengan paz
en el corazón y un carácter íntegro. Enséñenles los
caminos del Señor. Isaías declaró: ‘Y todos tus hijos
serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz
de tus hijos’ (Isaías 54:13).
Cuanto más eduquen a sus hijos en los senderos del
Evangelio de Jesucristo, con amor y altas metas, tanta
más seguridad hay de que tendrán paz en la vida.
Sean un ejemplo para sus hijos. Eso los beneficiará
más que todas las enseñanzas que les impartan. No
los echen a perder dándoles todo lo que quieran
.
Ayúdenles a crecer teniendo respeto por el trabajo
y comprendiendo la importancia que tiene
; deben
hacer que ayuden en los quehaceres de la casa y
aprendan a ganarse su propio dinero
.

Permitan a sus hijos ahorrar para la misión, y anímenles a prepararse
no sólo en lo económico sino también en el
aspecto espiritual, con el deseo de ir a servir al
Señor sin egoísmo alguno. No titubeo al prometerles
que si hacen esto, tendrán razón para contar sus
muchas bendiciones

Gordon B. Hinckley


lunes, 26 de septiembre de 2011

La niña y las perlas

La niña y las perlas

Jenny era una linda niña de cinco años de ojos relucientes.

Un día mientras ella con su mamá visitaban la tienda, Jenny vio un collar de perlas de plástico que costaba 2.50 dólares.

¡Cuánto deseaba poseerlo!

 Preguntó a su mamá si se lo compraría, y su mamá le dijo: Hagamos un trato, yo te compraré el collar y cuando lleguemos a casa haremos una lista de tareas que podrás realizar para pagar el collar, ¿está bien?

Jenny estuvo de acuerdo, y su mamá le compró el collar de perlas.

Jenny trabajó con tesón todos los días para cumplir con sus tareas. En poco tiempo Jenny canceló su deuda. ¡Jenny amaba sus perlas! Ella las llevaba puestas a todas partes: al kinder, a la cama, y cuando salía con su mamá.

Jenny tenía un padre que la quería muchísimo. Cuando Jenny iba a su cama, él se levantaba de su sillón favorito para leerle su cuento preferido. Una noche, cuando terminó el cuento, le dijo: “Jenny, ¿tú me quieres?”, “Oh, sí papá”. “Entonces, regálame tus perlas,” le pidió él. “¡Oh, papá! No mis perlas,” dijo Jenny. “Pero te doy a Rosita, mi muñeca favorita. ¿La recuerdas?, tú me la regalaste el año pasado para mi cumpleaños. Y te doy su ajuar también, ¿está bien, papá?”, “Oh, no hijita, está bien, no importa”, dándole un beso en la mejilla. “Buenas noches, pequeña”.

Una semana después, nuevamente su papá le preguntó al terminar el diario cuento: “Jenny, ¿tú me quieres?”, “Oh, sí papá, ¡tú sabes que te quiero!”, le dijo ella. “Entonces regálame tus perlas”. “¡Oh, papá!

No mis perlas; pero te doy a Lazos, mi caballo de juguete. Es mi favorito, su pelo es tan suave y tú puedes jugar con él y hacerle trencitas”. “Oh, no hijita, está bien,” le dijo su papá en la mejilla, “Felices sueños.”

Algunos días después, cuando el papá de Jenny entró a su dormitorio para leerle un cuento, Jenny estaba sentada en su cama y le temblaban los labios, “toma papá” dijo, y estiró su mano. La abrió y en su interior estaba su tan querido collar, el cual entregó a su padre. Con una mano él tomó las perlas de plástico y con la otra extrajo de su bolsillo una cajita de terciopelo azul. Dentro de la cajita había unas hermosas perlas genuinas. Él las había tenido todo este tiempo, esperando que Jenny renunciara a la baratija para poder darle la pieza de valor.

Esto me hace pensar las cosas a las cuales me aferro y me pregunto: ¿qué es lo que Dios me quiere dar en su lugar?